|
|
Tras recibir el encargo de N.H. Manolo de pedir una bendición
de la Catedral de Santiago de Compostela para nuestra Cofradía, a los
pocos días me puse en camino, por 2ª vez consecutiva en Año Santo, para
realizar una peregrinación a dicha ciudad con la intención de hacer la
última parte de mi recorrido a pié.
Ya con la credencial de peregrino, la concha con la Cruz de
Santiago colgada en la mochila y ayudado con mi bordón, comienzo a
caminar, un año fue desde Ponferrada, otro desde Lugo, que mas da desde
donde, pero siempre con una meta clara, la Tumba de Santiago Apóstol.
Tanto en el año 1999 como en el pasado año, el espíritu del camino sigue
siendo el mismo, compañerismo y solidaridad entre los peregrinos pues
todos llevamos el mismo destino.
Fueron días de largas caminatas por carreteras y caminos de
la Galicia profunda, de impresionantes paisajes, de largas noches
durmiendo en el suelo de algún colegio rural perdido en la provincia de
Lugo, o de mejores noches durmiendo cómodamente y caliente en la cama de
algún albergue de peregrinos que hay a lo largo del Camino.
Pasan los días y suman los kilómetros que vas haciendo y
restan los que quedan para Santiago, vas conociendo gente, unos van por
Fe, otros por interés cultural, otros por deporte, pero todos con una
tremenda ilusión. Vas encontrándotelos a lo largo del Camino, va
surgiendo una complicidad entre peregrinos, una corta amistad que se
vuelve fuerte en los días de camino.
Después de varias jornadas aparecen ampollas, agujetas,
rozaduras y algún que otro dolor de rodillas y pies, te estas acercando,
llegas al Monte del Gozo y ya se divisa las torres de la Catedral, mi
destino esta cerca (5 km.), comienzas a bajar hacia Santiago y enseguida
entras en la población, de pronto te vienen dos sensaciones muy
diferentes; una de alegría por llegar a tu destino y otra de tristeza
porque se acaba tu aventura y dejas atrás gente que has conocido y que
seguramente no volverás a ver. Ya caminando por las calles de Santiago
voy mezclándome con los turistas que llegan en gran cantidad a la
ciudad, sigo andando hasta llegar a la plaza de la Inmaculada y ya estoy
en la Catedral, entro por una de las puertas laterales para decirle al
Santo que estoy aquí, salgo hacia la plaza del Obradoiro y justo en el
kilómetro cero del Camino contemplo la fachada de la Catedral, me quito
la mochila y me siento en el suelo, extrañas sensaciones difíciles de
explicar recorren mi cuerpo, es un continuo llegar de peregrinos,
saludándose y dándose la enhorabuena.
Yo continúo y me dirijo a realizar todos los ritos del
peregrino, voy a la oficina del peregrino para conseguir mi Compostela y
la bendición para la Cofradía, salgo y me dirijo a la plaza de Quintana
donde está la Puerta Santa, tras un rato de espera ya estoy en la Puerta
Santa, hago la señal de la Cruz que hay labrada en los lados y entro en
el templo, doy el abrazo al Santo y pido por todos los que en días
pasados me lo pidieron, bajo a la Tumba y después de una oración estoy
de nuevo en la calle.
Al día siguiente continuo con los ritos, paso por el Pórtico
de la Gloria y doy las Cabezadas al Santo, dos “Croques”. Una vez dentro
me dispuse a oír la Misa del Peregrino, fue muy emocionante, al empezar
la Misa, el Arzobispo de Santiago saluda a la Cofradía de la Sagrada
Oración en el Huerto de los Olivos de Baeza y a todos los peregrinos que
han llegado ese día a Santiago. Tras la Misa y después de ver el
Botafumeiro, termina mi peregrinación con el deseo de poder volver el
próximo Año Santo 2010.
|
|