Mensajes y saludos
   

Mensaje de su Santidad Juan Pablo II

   

Saludo del Administrador Diocesano

   

Saludo del Consiliario Arciprestal de Cofradías y Hermandades

   

Saludo de la Presidenta de la Agrupación Arciprestal de Cofradías

   

Saludo del Hermano Mayor

       
 

Artículos y Crónicas

   

Camino de Santiago – Bartolomé Chinchilla

   

Nuestra Cofradía en Internet – Fco Javier Moreno Ruiz

   

Crónica de un Congreso – Andrés Pérez Lorite

       
 

El Incensario

   

“Sentires de un costalero” (poesia)

   

FATALIDADES  (poesia)

   

A Victor Alonso  (poesia)

   

A los costaleros  (poesia)

       
 

Varios

   

Cultos parroquiales

   

Itinerario y horarios para nuestra estación de penitencia

   

Vida cofrade 2004

   

Normas para la estación de penitencia

   

Junta de Gobierno

< página anterior

página siguiente >

   

 

Camino de Santiago

 

Batolome Chinchilla Lorite

 
 

 

 Tras recibir el encargo de N.H. Manolo de pedir una bendición de la Catedral de Santiago de Compostela para nuestra Cofradía, a los pocos días me puse en camino, por 2ª vez consecutiva en Año Santo, para realizar una peregrinación a dicha ciudad con la intención de hacer la última parte de mi recorrido a pié.

 Ya con la credencial de peregrino, la concha con la Cruz de Santiago colgada en la mochila y ayudado con mi bordón, comienzo a caminar, un año fue desde Ponferrada, otro desde Lugo, que mas da desde donde, pero siempre con una meta clara, la Tumba de Santiago Apóstol. Tanto en el año 1999 como en el pasado año, el espíritu del camino sigue siendo el mismo, compañerismo y solidaridad entre los peregrinos pues todos llevamos el mismo destino.

 Fueron días de largas caminatas por carreteras y caminos de la Galicia profunda, de impresionantes paisajes, de largas noches durmiendo en el suelo de algún colegio rural perdido en la provincia de Lugo, o de mejores noches durmiendo cómodamente y caliente en la cama de algún albergue de peregrinos que hay a lo largo del Camino.

 Pasan los días y suman los kilómetros que vas haciendo y restan los que quedan para Santiago, vas conociendo gente, unos van por Fe, otros por interés cultural, otros por deporte, pero todos con una tremenda ilusión. Vas encontrándotelos a lo largo del Camino, va surgiendo una complicidad entre peregrinos, una corta amistad que se vuelve fuerte en los días de camino.

 Después de varias jornadas aparecen ampollas, agujetas, rozaduras y algún que otro dolor de rodillas y pies, te estas acercando, llegas al Monte del Gozo y ya se divisa las torres de la Catedral, mi destino esta cerca (5 km.), comienzas a bajar hacia Santiago y enseguida entras en la población, de pronto te vienen dos sensaciones muy diferentes; una de alegría por llegar a tu destino y otra de tristeza porque se acaba tu aventura y dejas atrás gente que has conocido y que seguramente no volverás a ver. Ya caminando por las calles de Santiago voy mezclándome con los turistas que llegan en gran cantidad a la ciudad, sigo andando hasta llegar a la plaza de la Inmaculada y ya estoy en la Catedral, entro por una de las puertas laterales para decirle al Santo que estoy aquí, salgo hacia la plaza del Obradoiro y justo en el kilómetro cero del Camino contemplo la fachada de la Catedral, me quito la mochila y me siento en el suelo, extrañas sensaciones difíciles de explicar recorren mi cuerpo, es un continuo llegar de peregrinos, saludándose y dándose la enhorabuena.

 Yo continúo y me dirijo a realizar todos los ritos del peregrino, voy a la oficina del peregrino para conseguir mi Compostela y la bendición para la Cofradía, salgo y me dirijo a la plaza de Quintana donde está la Puerta Santa, tras un rato de espera ya estoy en la Puerta Santa, hago la señal de la Cruz que hay labrada en los lados y entro en el templo, doy el abrazo al Santo y pido por todos los que en días pasados me lo pidieron, bajo a la Tumba y después de una oración  estoy de nuevo en la calle.

 Al día siguiente continuo con los ritos, paso por el Pórtico de la Gloria y doy las Cabezadas al Santo, dos “Croques”. Una vez dentro me dispuse a oír la Misa del Peregrino, fue muy emocionante, al empezar la Misa, el Arzobispo de Santiago saluda a la Cofradía de la Sagrada Oración en el Huerto de los Olivos de Baeza y a todos los peregrinos que han llegado ese día a Santiago. Tras la Misa y después de ver el Botafumeiro, termina mi peregrinación con el deseo de poder volver el próximo Año Santo 2010.

 

 
 

 
   
< página anterior

página siguiente >